En un busca de un Proyecto de Ordenanza para regular el uso de agroquímicos

Humberto 1º 15/01/2014
Voces diversas en la cuestión por el tema de la salud. Fue invitada también Asociación “Amigos de la Vida de Rafaela”.

El necesario debate sobre un marco regulatorio factible de las aplicaciones de agroquímicos, ocupa inevitablemente la atención en muchas localidades santafesinas, tanto si todavía no cuentan con normativas locales al respecto como en casos en que se procuran actualizaciones y reformas adecuadas a una Ordenanza ya vigente.

En mayor o menor medida, y por lo complejo del tema (es uno de esos casos emblemáticos de importantes intereses en conflicto), suele intentarse escuchar voces diversas convocando a conocedores y especialistas en la materia, para interpretar en todas sus dimensiones esa problemática y avanzar en la búsqueda de un consenso.

Al menos en la loable intención, algo de eso ocurrió días atrás, por ejemplo, en la localidad de Humberto 1º, con un encuentro impulsado por sus autoridades comunales. Se trataba de un primer intercambio de sugerencias e ideas, aunque debió haber tenido, tal vez (no lo tuvo) el carácter de una asamblea informativa abierta y de convocatoria más amplia, de modo que la población humbertina, su destinataria natural, tomara conocimiento directo de la situación y de las opciones existentes.

Por el contrario, trascendió que al amplio salón de la Cooperativa Tambera “La Humbertina” se había permitido el acceso a sólo un limitado grupo de vecinos autoconvocados, cuyas quejas y denuncias, no obstante, pudieron luego escucharse y evaluarse. En tanto que a la importante mesa que presidió el evento pudo habérsele asignado, mucho mejor, el carácter de un panel plural de expertos. En su lugar, y además del nuevo y activo presidente de la comuna, Julio Córdoba y colaboradores de su grupo de trabajo, se integraba exclusivamente la mesa con profesionales agronómicos (con una casi comprensible visión unilateral), sin que participaran del panel, como contraparte, profesionales de la atención y protección de la salud (¡nada menos!) y alguien del sector ambientalista. Con matices pero con ánimo de justificar, en general, el actual modelo agrícola y su esclavizante dependencia del agroquímico, expusieron en la ocasión los representantes del Colegio de Ingenieros Agrónomos, 1ª Circunscripción, Ingenieros Raúl Walker y Oscar Aschieri, el docente de la Facultad.de Ciencias Agrarias (UNL, Esperanza) Ingeniero Daniel Sánchez, y los técnicos del Ministerio de la Producción de Santa Fe, Ingeniera Liliana Príncipe e Ingeniero Rubén Cavo, todos ellos de habitual y recurrente palabra en jornadas de esta índole.

Por su parte, y además de los vecinos humbertinos presentes participaron directivos de la Asociación “Amigos de la Vida”, de Rafaela, como Pablo Williner, Lilia Marelli y Sergio Ambrogi. Por su experiencia en la materia, la entidad es frecuentemente invitada a la discusión de nuevos proyectos de Ordenanza en estos temas, como, entre otros casos, en el Concejo Municipal de Rafaela o hace poco en su homólogo sunchalense. Junto con ellos participaban activamente en el debate otros integrantes del colectivo “Paren de Fumigarnos”, los ecologistas Horacio Brignone (María Juana) y Fernando Albrecht (Hersilia).

La audiencia se completaba con un numeroso grupo de productores, asociados de la Cooperativa “La Humbertina” y de la Sociedad Rural, y fue muy valorada también la presencia – lógica – del flamante titular del Nodo Región II, Omar Martínez, designado luego de reconocida gestión exitosa al frente, precisamente de esa comuna.

Fueron significativas las intervenciones de vecinos de la población. Entre ellos, el médico veterinario Pablo Pellegrinet como vocero de una generalizada alarma ante incidentes muy comunes como, pocos días antes, el de un desaprensivo avión fumigador que no respetó dirección y velocidad del viento ni otras mínimas regulaciones exigibles. También en ese grupo un médico, el Dr. Juan Mitchell, sobre la base de su práctica de consultorio manifestó su preocupación ante el recrudecimiento, en las zonas periurbanas, de distintas afecciones agudas o crónicas. Fue ocasión para deplorar también, una vez más, nuestra absurda e increíble carencia de estudios y estadísticas epidemiológicas serias.

Como se recordó, en otro momento, la conveniencia de establecer en la ordenanza una Zona de Protección Ambiental o “línea agronómica” con restricción de aplicaciones, hubo técnicos en la mesa que sostuvieron la supuesta inutilidad de fijar una distancia de protección más significativa, ya que en el caso de que estos productos no se utilicen correctamente, “no hay distancias que garanticen que no resulten agresivos para la salud humana y el ambiente”. Cifran la solución del problema, en sus palabras, en implementar controles y seguimientos más estrictos. Hubo por supuesto respuestas de los ambientalistas presentes, con el apoyo de referencias a otros estudios e investigaciones científicas, incluyendo el clarísimo informe del Ministerio de Salud provincial que certificó un notable y rápido mejoramiento de la salud de los vecinos afectados, luego de que fuera interpuesto aquel recurso de amparo que derivó luego con éxito en la franja de protección dictaminada por el conocido “fallo de San Jorge”. Así como a lo verificado en las encuestas de los “campamentos sanitarios” realizados por docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR.

Cabe confiar en que muchas de las sugerencias y alternativas diferentes escuchadas, desde uno u otro lado –en un debate positivo que amerita algún otro encuentro adicional, ayuden a perfeccionar el texto de la futura Ordenanza (acotemos que el presidente comunal ya traía elaborado un borrador, que se leyó). Se es plenamente consciente de que, como se decía, es una materia compleja donde los acuerdos exigen llegar a conciliar, lo cual no es fácil, los intereses de la producción (que son los mismos de la actual economía del país), con los más altos intereses del derecho a la salud y a un ambiente sano para nuestros hijos.