Piden prohibir la aspersión aérea de un plaguicida y restringir la terrestre

Santa Fe Por
El Cepronat presentó un reclamo administrativo ante el Gobierno de Santa Fe para que no permita el uso del 2,4-D, un peligroso herbicida. La solicitud se basa en la alta toxicidad, gran volatilización y el impacto sobre la salud.

Dirigentes del Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat) presentaron un reclamo administrativo ante el Ministerio de la Producción de la provincia con el objeto de prohibir el uso de una serie de plaguicidas y restringir el empleo de otros en las explotaciones agrarias por considerarlos potencialmente peligrosos para la salud de la población y de alto impacto negativo para el medio ambiente.

Entre sus objetivos se plantea prohibir la aplicación aérea del herbicida 2,4-D en todas sus variantes y formulaciones comerciales y que se disponga una restricción en la aplicación terrestre en un área de cinco mil metros para las zonas urbanas de los municipios, asentamientos poblacionales, escuelas rurales, huertas, centros apícolas, ríos, arroyos, lagunas, cursos y espejos de agua y pozos de extracción de agua para consumo humano de los herbicidas 2,4-D, 2-4 DB, Picloran, Dicamba y demás formulaciones comerciales en su forma sal dimetilamina en cualquier concentración.

Según lo estipula la ley vigente (Nº 11.273) el Ministerio de la Producción posee atribución de competencia en virtud del artículo 35 de esa norma que fija que "cuando el organismo de aplicación estimare desaconsejable el empleo de determinado producto fitosanitario que por su toxicidad o prolongado efecto residual tornare peligroso su uso, adoptará en forma inmediata las medidas necesarias para el resguardo y preservación de la salud de la población y del medioambiente".

El origen del reclamo se remonta al episodio ocurrido el 6 de febrero último en la localidad de San José de la Esquina cuando volcó un camión tanque de la empresa Atanor y produjo daños irreparables en la salud de la población y el medio ambiente. El vehículo derramó su carga en la zona urbana y provocó la intoxicación de 31 personas y daños severos en la vegetación. El suceso motivó la intervención de Medio Ambiente de la provincia.

La carga de 2,4-D provenía de Río Tercero y era transportada a San Nicolás. "Entendemos que es de suma necesidad restringir el tránsito por el territorio provincial de esta sustancia sin las medidas necesarias que garanticen su inocuidad", se expresa en el escrito.

El otro acontecimiento que decidió a la organización pedir el cuidado de la salud es la inminente autorización de una nueva semilla transgénica. Recientemente la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) recomendó a la Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca nacional dar por completada la segunda fase de evaluación de la soja genéticamente modificada DAS-4446-6, presentada por la empresa Dow AgroSciences Argentina SA que confiere tolerancia a los herbicidas 2,4-D, glufosinato de amonio y glifosato.

"Eso implicaría, que al aprobarse esta nueva soja transgénica, su venta y siembra en suelos provinciales redundaría en la aspersión de esta sustancia a gran escala, lo que produce un alto riesgo para las poblaciones y el ambiente", explican desde el Cepronat.

Según el documento que conforma el recurso administrativo "los fundamentos de la petición se consolidan en fuentes de información científica inobjetables desde el aspecto agronómico como desde la perspectiva de la seguridad ambiental y riesgos de daño irreparable a la salud humana".

La especialista que asesoró al Cepronat para la presentación, María Victoria Dunda, dijo ayer a este diario que "la alta volatilidad y la persistencia en el ambiente del 2,4-D y los otros agroquímicos observados determinó la necesidad de pedir las prohibiciones y restricciones incluidas".

"Es sabido que los factores que favorecen la volatilización de los agrotóxicos son la temperatura y humedad del aire, tamaño de la gota, altura de la barra pulverizadora, y el viento. La facilidad para evaporarse constituye una característica de cada producto y puede variar según la formulación con que se lo fabrique. Si un agrotóxico es volátil, se difunde por la atmósfera en cantidades pequeñas pero proporcionales al área tratada y a las condiciones climáticas que favorecen su evaporación. El viento traslada a distancia estos gases, los que retornan al nivel del suelo disueltos en gotas de lluvia, nieblas, fijados en partículas de polvo o condensados en el rocío", explicó.

Añadió que "en este marco de presentación hallamos que el 2,4-D formulado como éster es extremadamente volátil. En grado decreciente le siguen Picloran, Dicamba y 2,4-DB, pero con más actividad tóxica para ciertos vegetales como los pimientos, tomates, berenjena, zapallo, sandía o batata, los cuales pueden verse afectado por vapores de aquellos. Otra característica del 2,4-D es su alto grado de persistencia en la atmosfera y suelo".

La presentación cita literatura médica que refiere a trabajos científicos que acreditaron efectos negativos del 2,4-D sobre la salud humana, entre los que cita síntomas de neurotoxicidad en niños y adultos, neuropatías, trastornos de comportamiento, daños en la barrera hematoencefálica, entre otros impactos negativos. Además abunda en estudios de reconocimiento internacional sobre los efectos en la vida silvestre y el medio ambiente.

Para ejemplificar la modalidad que adoptaron otras jurisdicciones el escrito menciona los casos de Tucumán, Entre Ríos, Córdoba, Chaco y Santiago del Estero, donde las autoridades provinciales restringieron y hasta prohibieron el uso y aplicación del 2,4-D.

Los agroquímicos y la salud

El Concejo de Funes invitó a la comunidad a una charla gratuita e informativa sobre el impacto del uso de agroquímicos en la salud que dará el director de la cátedra de Medicina Ambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, Damián Verzeñassi. La disertación será este jueves, a las 20.30, en el salón de usos múltiples del Centro de Atención para la Salud Eva Perón.

 

 

 

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