El desafió de ser maestro rural en nuestra zona

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Enseñar en una escuela de campo implica una profunda vocación y un esfuerzo extra para realizar la labor educativa en medio de muchas condiciones adversas. Un rescate testimonial sobre lo que significa ser maestro rural.

El estado de abandono de muchas escuelas rurales de la región es alarmante y eso quedó expuesto en el testimonio de los directores de establecimientos de Dos Rosas y zona rural de Suardi. El Sr. Carlos Ibarra, director de la escuela 6220, afirmó por Radio Belgrano que con su señora embarazada deben dormir en el piso adaptando la dirección a dormitorio. Luego muy temprano debemos acomodar todo para hacerla funcional a una dirección.

Comentó que ante las lluvias, los techos tienen importantes filtraciones y que en esta oportunidad tuvieron hasta 10 cms. de agua por lo que se nos mojó la ropa. Destacó que no es la primera escuela en la que encuentra estas condiciones porque donde estaba con anterioridad, en la zona de Curupaity, el techo está con un cielorraso absolutamente deteriorado y en peligro de derrumbe.

Hace varios años que estoy presentando propuestas para mejoras pero no nos dan respuestas. Dicen que los costos son demasiados elevados.

En tanto, Marta Bertero, directora de la Escuela 6344, Rosa Mandrile comentó por Belgrano que ha tenido que dividir el aula con unos muebles para utilizar como dormitorio un espacio de un metro por cuatro, donde también duermo en el piso. Además remarcó que no hay baños para los docentes y que ante cualquier tormenta se corta la luz y pasamos horas y horas sin luz.

Agregó que si con la cooperadora quisiéramos realizar refacciones no podríamos porque eso no es permitido por el Ministerio y podría ser sumariada. También recordó que para lavar los utensilios de cocina tenemos una canilla a unos 500 mts aproximadamente. A pesar de estas dificultades, ambos dijeron que seguirán luchando porque los niños de la zona rural necesitan de un docente para su educación y porque es nuestra vocación.