Córdoba nos tira el agua y Santa Fe no hace las obras

Las intensas lluvias de enero develaron la forma en que se gestionan ambas provincias por separado. La cooperación entre Santa Fe y Córdoba es algo que siempre se destaca en el ámbito privado, pero en cuanto a la administración pública, las trabas que generan las jurisdicciones convirtieron al litoral en una gran piscina

Opinión Por: Esteban Ruiz 17 de enero de 2017
Inundación
Corte de ruta en Rafaela
Corte de la ruta 34 en Rafaela

La visita del ministro de Agroindustria de la Nación a la cuenca lechera, Ricardo Buryaile, sirvió para desnudar la forma en que Santa Fe y Córdoba llevan adelante las gestiones ambientales. De la noche a la mañana, el gobernador Lifschitz apuntó contra el gobierno de Juan Schiaretti, argumentando que la provincia vecina tira el agua hacia el este, anegando el oeste santafesino y sucesivamente todo el territorio. 

Lo cierto es que Córdoba no tiene más opción que escurrir en esa dirección, simplemente por cuestiones de pendiente natural. El problema es que Santa Fe no realizó las obras a tiempo y se ha convertido en una enorme piscina que se llena con agua proveniente del centro argentino, además de la que viene de arriba. 

Corte de ruta en Rafaela
Los productores cortaron una mano de la ruta 34 en Rafaela en señal de disconformidad

En su paso por Rafaela, Buryaile explicó que la Nación cumplió con lo solicitado en materia ambiental. "No hemos recibido el pedido de ninguna otra obra en la provincia, pero de las reuniones que hemos tenido surge claramente esa necesidad", manifestó este martes el ministro de Macri en la sede de la Sociedad Rural de Rafaela. 

Así mismo, los funcionarios santafesinos alegaron que no recibieron pedidos de parte de las comunas y municipios. En medio de toda esta confusa situación surgió una protesta de productores que amenazaron con cortar las rutas si no se toman decisiones concretas y efectivas a corto plazo, apostándose a la vera de la ruta 34 y 70 durante varias horas. 

Históricamente, febrero y marzo son los meses más lluviosos del año. No queda mucho tiempo para actuar si el pronóstico se cumple.