
El crecimiento de las marcas chinas en Argentina y el boom de los autos eléctricos no es casualidad. Estrategia industrial, tecnología, precios competitivos y electrificación explican un fenómeno que ya redefine el mercado automotor nacional y global.




La maniobra, por conocida, no deja de sorprender. Una empresa compra facturas truchas a una proveedora para asentar en sus libros contables gastos que nunca hizo. Esto permite, al mismo tiempo, esconder ganancias y eludir impuestos. El mecanismo es un clásico al que recurren firmas de todo porte: grandes, medianas y pequeñas. Eso, al menos, es lo que surge de un expediente judicial donde se investiga decenas de sociedades acusadas de haber recurrido a estas verdaderas usinas de papeles apócrifos.






