¿Es factible un modelo económico basado en la felicidad?

El modelo económico tradicional se basa en atribuir valor monetario a una preferencia de la gente: ¿cuánto dinero de impuestos estamos dispuestos a pagar a cambio de que el aire sea limpio o de que el crimen disminuya? Pero los “economistas de la felicidad” trabajan en forma diferente: preguntan a la gente (a mucha gente, digamos, a un número estadísticamente relevante) qué porción de su propia felicidad puede atribuirse a cosas como vivir en un lugar que te gusta a pesar del ruido o la contaminación.
Uno de los primeros estudios de este tipo se llevó a cabo en Amsterdam, donde se encontró que la gente que vive cerca del aeropuerto consideraba que si el ruido aumentaba en 50%, su bienestar se reducía tanto como el equivalente a perder 2.2% de su ingreso.
Pero este tipo de acercamientos a la economía tiene algunos inconvenientes: lo que los hace atractivos es lo que puede hacerlos ineficaces. Por ejemplo: la gente, para bien o para mal, siempre se adapta a sus circunstancias. Una nueva circunstancia (i.e. ganar la lotería) puede hacerte feliz por un tiempo, pero la gente que se gana la lotería suele no sentirse mucho más feliz luego de un año. Lo mismo ocurre con los eventos negativos: la gente que se lesiona o pierde un miembro inicialmente es “menos feliz”, pero luego de un tiempo las condiciones de su nueva realidad permiten encontrar formas de felicidad.

Otro argumento tanto a favor como en contra de una economía basada en la felicidad es que las proyecciones de la gente y su percepción de la felicidad no son racionales, y cuando se trata de dinero suelen anteponer un beneficio inmediato a la seguridad a largo plazo. Si le preguntas a alguien si es feliz en un día soleado puede que diga que sí, aunque la misma persona diría que no en un día lluvioso, por poner un ejemplo muy simple.
Y es que nuestra felicidad en realidad no está dada de una vez y para siempre, sino que se va construyendo de pequeñas decisiones y situaciones emergentes. Es por eso que una ciencia de la felicidad y la economía –una que tome en cuenta las condiciones cambiantes del mundo y de nuestra propia psique– aún tardará un tiempo en desarrollarse.
http://www.ecoosfera.com/2013/09/es-factible-un-modelo-economico-basado-en-la-felicidad/
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