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Las dietas veganas afectan el crecimiento en niños

Estudios demuestran que las dietas veganas para niños pueden afectar su crecimiento y desarrollo en la etapa de la adolescencia. Los riesgos nutricionales.

Sociedad 13 de mayo de 2022 Región Oeste Región Oeste
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El vegetarianismo puede afectar en forma negativa la salud y el crecimiento de los niños.

Para José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) es preciso "evitar las carencias alimenticias que pueden producirse al adoptar una dieta vegetariana durante la infancia y juventud" y trabajar junto a los padres sobre "los nutrientes que se han de complementar".

La información sobre salud y nutrición es esencial para poder autogestionarnos, cuando buscamos encarar un cambio de alimentación ya sea en solitario o junto a nuestra familia.

El vegetarianismo puede afectar en forma negativa la salud y el crecimiento de los niños, como cualquier otro tipo de alimentación desequilibrada. Es por ello que el Dr. Moreno Villares insiste en la necesidad de consultar a un pediatra previo a que el niño realice cualquier dieta restrictiva, ya que es éste quien tiene las facultades para determinar si es apropiado o no.

Sólo un especialista es capaz de evaluar y valorar si la dieta en la que se intenta sumir al niño es nutricionalmente aconsejable, acorde a la etapa de desarrollo en la que se encuentra. Además, es quien puede aconsejar en cuanto a qué suplementos deben suministrarsele al niño para saldar las carencias que se originan por el no consumo de carnes

El mayor riesgo de las dietas para niños basadas en plantas se encuentra en consumir gran cantidad de alimentos con baja densidad nutricional.

Las dietas veganas impiden el crecimiento de los niños

La principal consecuencia de la alimentación vegana en niños reside en que la calidad de proteínas que los alimentos de origen vegetal le aportan es muy baja en relación a los productos de origen animal. Por eso es aconsejable que, a diario, consuman legumbres, frutos secos y semillas. 

Incorporar a la dieta soja y sus derivados, o pseudocereales como el amaranto y la quínoa, colabora en brindar un balance correcto de aminácidos.

En cuanto al aporte de hierro que hace la alimentación vegetariana, es preciso aclarar que éste se presenta en forma no-hemo. Por ello, los médicos aconsejan también incorporar alimentos ricos en vitamina c para su mejor absorción.

Las personas que asumen para sus hijos un tipo de alimentación basada en plantas también deberán ser muy cuidadosos de asegurarse consumir alimentos que sean fuente importante de yodo: sal yodas, vegetales de origen marino, cereales, lacteos y yema de huevo.

En cuanto a las algas, que habitualmente se usan en dietas basadas en plantas para incorporar yodo, los especialistas señalan que "deben usarse con precaución en lactantes y niños pequeños" porque poseen una carga alta de arsénico.

Falta de vitamina B12 en niños vegetarianos

Resulta que la vitamina B12 no puede hallarse en los alimentos de origen vegetal, tampoco en las semillas o fermentos. Por lo tanto, desde el  Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), indican que:

Es imprescindible que los vegetarianos o veganos tomen un suplemento de vitamina B12 oral. Incluso en ovolactovegetarianos o en personas que consuman habitualmente alimentos fortificados, una dosis semanal de refuerzo es la mejor forma de garantizar niveles óptimos de esta vitamina.

Por eso el Dr. José Manuel Moreno Villares aconseja que "durante el periodo de lactante y en el niño de corta edad se siga una dieta omnívora o, al menos, ovo o lactovegetariana".

La edad de introducción de otros alimentos debe ser la misma que aplican los niños no vegetarianos.

  • A partir de los 6 meses incorporar legumbres, yogurt de soja sin azúcar y verduras ricas en vitamina A (boniato, brécol, zanahoria, calabaza).
  • Desde el año comenzar a consumir espinaca, acelga, borraja, remolacha, rúcula y otras hojas verdes por su alto contenido en nitratos; la miel y los siropes, por el peligro de contaminación con esporas de botulismo; las algas, por su alto contenido en yodo; y los alimentos con efecto laxante, como las semillas de lino y las de chía.
  • Desde los dos años, la alimentación de los niños debe ser igual que la del resto de la familia, priorizando la oferta de alimentos frescos frente a productos procesados o zumos de frutas con azúcares añadidos.
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Malnutrición en niños vegetarianos

El American Journal of Clinical Nutrition, examinó las diferencias en niños de cinco a diez años en Polonia que llevan una dieta basada en plantas y una dieta que incluye carnes.

Observaron a 187 niños sanos que, al menos por un año llevaron adelante sus dietas. Entre ellos, 72 niños eran omnívoros (consumidores de carne), 63 vegetarianos y 52 veganos

Los investigadores evaluaron la ingesta de nutrientes, la composición corporal y el riesgo cardiovascular de los niños; y encontraron que los niños con dietas veganas tenían un perfil de riesgo cardiovascular más saludable, con niveles un 25% más bajos de lipoproteínas de baja densidad, en oposición a los onnivoros.

Pero los niños veganos, como ya comentamos, tenían más probabilidades de tener niveles más bajos de vitamina B12, calcio, vitamina D y hierro en su dieta.

Además, los niños con dietas veganas tenían aproximadamente un 5% menos de contenido mineral óseo y eran 3 cm más pequeños de altura. Esta diferencia del 5% es preocupante, ya que el 95% de la masa ósea se alcanza alrededor de los 20 años. A menor densidad ósea, mayor tasa de fractura en el futuro.

Claro está que se necesitan más estudios observacionales, y en diferentes países, para otorgar mayor validez científica al estudio realizado en Polonia. 

No obstante, la información que se obtuvo sirve para poner el foco de atención en los riesgos potenciales de las dietas veganas, que tanto profesionales de la salud como padres deben conocer. También es un alerta para que los padres cuiden de que sus hijos tengan una correcta ingesta de proteínas de una variedad de fuentes veganas (frijoles, lentejas, nueces) y calcio (de leches vegetales suplementadas con calcio).

No importa si la dieta es vegana, vegetariana o carnivora, importa que sea equilibrada en todos los grupos de alimentos.

Por último, la investigación pone la voz de alerta en que se minimice el consumo familiar de alimentos procesados con alto contenido de sal, azúcar y grasas saturadas, pues son factores de riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Si como padres les preocupa la alimentación de sus hijos, es preciso hablar con su médico de cabecera para evaluar en primer lugar su crecimiento y que los aconseje sobre qué pasos seguir, atentos al caso particular de su niño. 

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